Hace un par de días, un amigo me dice que se está celebrando el día del hombre, y honestamente, en mi cerebro se me descompusieron unas cuantas neuronas, pues - aunque reconozco que es una efeméride - realmente no entiendo qué se le puede celebrar a los hombres, y mucho menos hoy en día.
Desde hace algunos años, creo que ya no hay hombres, o por lo menos en mi entorno los del género masculino han dejado de serlo, o ¿será que tengo un concepto errado de qué es un hombre? Porque no es cuestión de machismo o feminismo, sino más bien de cuáles son las cosas que debemos esperar de ellos, para que entren en el ranking de ser hombres.
Sin caer en las palabras de las abuelas que dicen que "todo tiempo pasado fue mejor", si se puede tomar como punto de comparación muchas de las aptitudes de los caballeros - Ohhh!! miren que palabra más hermosa y poco usada en la actualidad - de aquellos años, para establecer un antes y un después de la catástrofe que nos ha dejado sin hombres en la actualidad.
En estos tiempos, a los del género opuesto al femenino, les ha dado por copiar patrones propios de las mujeres: usar perforaciones en las orejas, depilarse el cuerpo sin ser nadadores profesionales, ¡sacarse las cejas! y en los casos más preocupantes, se hacen los interesantes cuando les gusta una chica, en lugar de ser ellos quienes den el primer paso.
Hombre, de los que realmente le hacen honor a ese vocablo, no es el que le pega a las mujeres, o que las humilla así sea en privado, tampoco es el sumiso que solo dice "mande señora", ni el que usa a las féminas como objeto, y creo que de esos también abundan bastante!
Que desagradable resulta, cuando en lugar de dar el paso al frente y preguntar lo que no sabe o entiende, le da un codazo a la mujer para que lo haga, con la premisa de "a las mujeres las atienden mejor" o que en lugar de ayudar en casa, se quedan frente a la tele, esperando ser tratados como un hijo más.
No, mujeres!! Eso no es hombre, es un esperpento! Si tiene uno así, métalo en una caja y mándelo por correo bien lejos.
Ni que decir de aquellos que se hacían llamar metrosexuales, o los que se inventan hernias en los lugares más hinóspitos para esperar que las mujeres los mantengan, pero eso si, los que "mandan" en la casa son ellos. Y ay de aquellos que las mujeres los gobiernan, esos tampoco son hombres, pues si le tienen miedo a la mujer es porque no tienen el coraje de irse - por costumbre o comodidad - de un lugar en el que no le dan valor.
Los especímenes del género masculino, con esos pantalones ajustados (porque están a la moda) terminan dando risa, y a menos que sean comediantes de profesión o deseen ser graciosos en tono de buena onda, de lo contrario, ponen su hombría en entre dicho. O los que por el contrario, usan tan flojo el pantalón que terminan mostrando la ropa interior, como si necesitaran que los demás le vean la talla y le regalen alguno.
Y qué decir de esos a los que llaman princesos, que o se ofenden de nada, o no tienen modales, y también buscan la comodidad dejando su responsabilidad a las mujeres que tiene a su alrededor, esos... tampoco son hombres.
Ya luego de pensarlo bien, creo que de felicitar a alguno por su día, sería yendo al cementerio a llevarle mis respetos a mi padre y mis abuelos, pues vivos, NO CONOZCO NINGÚN HOMBRE.
A ver, díganme ustedes si soy yo, o ¿los hombres han desaparecido del planeta?
Si llegaste hasta acá, espero hayas disfrutado esta descarga feminazi contra la mayoría de los hombres. Espero te hayas reído recordando algunos ejemplos cercanos a ti de estos "hombres" que andan sueltos en la ciudad.

A couple of days ago, a friend told me that it was Men's Day, and honestly, my brain went into overdrive because, although I recognize that it is a special day, I really don't understand what there is to celebrate about men, especially nowadays.
For some years now, I've felt that men no longer exist, or at least in my circle, those of the male gender have ceased to be so. Or could it be that I have a misconception of what a man is? Because it's not a question of machismo or feminism, but rather of what we should expect from them in order for them to qualify as men.
Without falling into the trap of saying, as grandmothers do, that “the past was better,” we can use many of the qualities of the gentlemen—oh, what a beautiful word, so rarely used today—of those years as a point of comparison to establish a before and after of the catastrophe that has left us without men today.
These days, those of the opposite sex have taken to copying patterns typical of women: wearing piercings in their ears, waxing their bodies without being professional swimmers, plucking their eyebrows! And in the most worrying cases, they play hard to get when they like a girl, instead of being the ones to make the first move.
A man who truly lives up to that word is not one who hits women or humiliates them, even in private. Nor is he the submissive type who only says “yes, ma'am,” or the one who uses women as objects, and I think there are plenty of those too!
How unpleasant it is when, instead of stepping up and asking what he doesn't know or understand, he nudges the woman to do it, on the premise that “women are better at serving others,” or when, instead of helping around the house, he sits in front of the TV, waiting to be treated like just another child.
No, women! That's not a man, it's a freak! If you have one like that, put him in a box and send him far away.
Not to mention those who call themselves metrosexuals, or those who invent hernias in the most inhospitable places to expect women to support them, but of course, they are the ones who “rule” the house. And woe to those who are ruled by women, they are not men either, because if they are afraid of women it is because they do not have the courage to leave—out of habit or comfort—a place where they are not valued.
Male specimens wearing those tight pants (because they are fashionable) end up looking ridiculous, and unless they are professional comedians or want to be funny in a good-natured way, they otherwise call their manhood into question. Or those who, on the contrary, wear their pants so loose that they end up showing their underwear, as if they needed others to see their size and give them some.
And what about those who are called princesses, who either take offense at everything or have no manners, and also seek comfort by leaving their responsibilities to the women around them? Those... are not men either.
After thinking about it carefully, I think that if I were to congratulate anyone on their day, it would be by going to the cemetery to pay my respects to my father and my grandparents, because among the living, I DON'T KNOW ANY MEN.
Tell me, is it just me, or have men disappeared from the planet?
If you've made it this far, I hope you enjoyed this feminazi rant against most men. I hope you laughed as you recalled some examples close to home of these “men” who roam free in the city.
Foto/Photo by: @mamaemigrante
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