Seremos aliados cuando cada uno haga lo que le corresponde/ESP-ENG

in Holos&Lotus2 months ago

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Fuente del gif. Galería de gifs de Peakd

Nunca conocí a nadie que planchara tan bien la ropa como mi mamá. Las demás machacaban y dejaban áreas sin tocar, porque total, eso no se ve. Mi madre tenía un orden para cada pieza; con los pantalones comenzaba por la parte interna: pretina y bolsillos, luego les daba la vuelta y se esmeraba por la parte externa, marcando muy bien cada filo: quedaban impecables, como recién comprados. Con las camisas era igual: cuello, mangas; iba rociando agua y sueños de lo que quería para sus hijas en el futuro.

Responsabilidad, entrega, imagen propia, honestidad, pulcritud, orden y ejemplo a seguir iba dejando en cada pieza. La enseñanza a nosotras, sus dos hijas, era que lo que fuésemos a hacer en la vida, lo hiciéramos bien, la misma enseñanza que entregué a los míos. Sin jactancia ni ganas de presumir, lo que deseo es dejar constancia de cómo extraño ese principio que fue el de muchas madres y padres también, en la formación de sus hijos.

Y no me refiero al uso de la plancha, no, a mí misma no me gusta este oficio; cuando lo hice ponía música y buscaba un ambiente fresco, porque en el llano esto es un sacrificio. Me refiero a la dedicación a hacer bien lo que toque.

El domingo asistí a la morgue en el hospital de la ciudad a acompañar en el dolor a una amiga que perdió a su hijo en un accidente. Los primeros funcionarios que conocieron del mismo esperaron el cambio de guardia para no involucrarse más de la cuenta, fuera de su horario; además, era domingo, como si en este día no ocurrieran eventos naturales o no que requirieran el compromiso de alguien. Había que esperar que otras instituciones fueran a saber del caso y levantaran su informe. Cuando al mediodía trajeron el documento para que la madre lo firmara, había un número de cédula incorrecto y vuelta atrás al procedimiento.

Hace unos días recibimos un nuevo diagnóstico de la salud de una de mis hijas, que echaba por tierra los anteriores, nuevo tratamiento y otros procedimientos que, al no dar resultados, hicieron necesario buscar a otro especialista que desestimó lo que había dicho la doctora anterior, que se había equivocado.

Esto no es nuevo; cuando nos enfermamos, tenemos temor de la actuación de los médicos. Muchos no se esmeran con la atención al paciente y los fallos en los diagnósticos y procedimientos ponen en juego la credibilidad y la vida misma del paciente; lo viví también en mi búsqueda de salud.

Tengo una amiga con trámites administrativos para resolver una situación laboral, que no avanza porque el formato de una planilla es mal llenado por el profesional que le corresponde hacerlo, y eso significa tiempo, dinero y nervios de quien está de aquí para allá, aunque sus condiciones físicas y emocionales no se lo permitan.

Son tantas, incluyéndome, las personas que han cambiado los datos de un nombre o apellido porque el secretario del registro omitió, cambió o colocó de más una letra. Si ese es su trabajo, si eso es lo que le corresponde hacer, ¿por qué no puede hacerlo bien? ¿Por qué no le importa el otro? ¿Por qué no se compromete?

Estoy convencida de que si cada uno hiciera la parte que le corresponde con esmero y dedicación, la vida sería diferente. Que cada uno hiciera con amor el oficio que seleccionó, independientemente de lo externo, que hubiese una motivación intrínseca que le llevara a ponerle ganas a su desempeño sin quejas ni lamentos; otro gallo cantaría.

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Fuente del gif. Galería de gifs de Peakd

Es conocido el relato de un hombre al que le pidieron construir una casa y no se esmeró para nada y resulta que esta era para él, y aunque el relato al fin pudiera parecer bastante lejano, vale para cuando te haces tu propia comida o procuras tu bienestar en diferentes aspectos.

Si cada uno hiciera su parte...

Gracias por tu amable lectura.

Mi contenido es original.
He utilizado el traductor de Google.
GIFs de Peakd.

English Version

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I never knew anyone who ironed clothes as well as my mother. The others would just iron them and leave areas untouched, because, well, you can't see that. My mother had a method for every garment; with pants, she started with the inside: waistband and pockets, then turned them inside out and meticulously ironed the outside, making sure every edge was perfectly crisp: they came out impeccable, like new. It was the same with shirts: collar, sleeves; she would sprinkle water and dreams of what she wanted for her daughters' future.

Responsibility, dedication, self-image, honesty, neatness, order, and a positive example were instilled in every piece. The lesson she taught us, her two daughters, was that whatever we were going to do in life, we should do it well, the same lesson I taught my own children. Without boasting or bragging, I simply want to express how much I miss that principle, which was also the guiding principle for many mothers and fathers, in raising their children.

And I'm not referring to ironing; no, I myself don't enjoy that task. When I did it, I would put on music and find a cool environment, because in the countryside, it's a real sacrifice. I'm referring to the dedication to doing whatever needs to be done well.

On Sunday, I went to the morgue at the city hospital to comfort a friend who had lost her son in an accident. The first officials who learned of the incident waited until the shift change to avoid getting too involved, outside of their working hours. Besides, it was Sunday, as if natural or other events didn't occur on that day that required someone's involvement. They had to wait for other institutions to be notified and file their reports. When they brought the document for the mother to sign at midday, there was an incorrect ID number, and the procedure had to be restarted.

A few days ago, we received a new diagnosis for one of my daughters, which contradicted the previous ones. A new treatment and other procedures, which yielded no results, made it necessary to seek another specialist who dismissed what the previous doctor had said, proving she had been wrong.

This is nothing new; when we get sick, we fear the actions of doctors. Many don't take care of their patients, and errors in diagnoses and procedures jeopardize the patient's credibility and even their life; I experienced this myself in my search for health.

I have a friend dealing with administrative procedures to resolve a work situation, which is stalled because a form was filled out incorrectly by the professional responsible for it. This means time, money, and stress for the person running around, even though their physical and emotional state wouldn't allow it.

So many people, myself included, have had their name or surname changed because the registrar omitted, changed, or added an extra letter. If that's their job, if that's what they're supposed to do, why can't they do it well? Why don't they care about others? Why aren't they committed?

I'm convinced that if everyone did their part with care and dedication, life would be different. If everyone did their chosen profession with love, regardless of external factors, if there were an intrinsic motivation that drove them to put their heart into their work without complaints or laments; things would be very different.

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GIF source: Peakd GIF Gallery

There's a well-known story about a man who was asked to build a house and didn't put in any effort, and it turned out to be for him. And although the story might seem quite distant, it applies to when you cook your own food or take care of your well-being in different aspects.

If everyone did their part...

Thank you for your kind reading.

My content is original.

I used Google Translate.

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Estoy convencida de que si cada uno hiciera la parte que le corresponde con esmero y dedicación, la vida sería diferente. Que cada uno hiciera con amor el oficio que seleccionó, independientemente de lo externo, que hubiese una motivación intrínseca que le llevara a ponerle ganas a su desempeño sin quejas ni lamentos; otro gallo cantaría.

Recordé un episodio que tuve con mi cuñada cuando vivía en Venezuela, ella siempre rerclamaba a Gilda porque, según ella, la muchacha no limpiuaba como debía. Pero Gilda lo hacía.

Es fácil ver en los demás las fallas. Hablé con mi cuñada y le dije que debería incentivar a la chica con buenas palabras, que quizá no lo hacía bien o como ella esperaba, pero lo hacía... Gilda iría mejorando copn el tiempo. Hoy ya es una mujer con 22 años.

Se perdió el amor, la vocación, la entrega en el hacer y eso es lamentable.

No se ha perdido mi estimada amiga. Lo que sí se ha perdido es el poder de las personas de agradecer lo que hacen por uno, lo que hace el niño en la casa. Son sutilezas. Lo mismo sucede cuando hablamos del empleado público, cuando yo vivía en Caracas, incentivaba con un chocolate a quien me atendía y le daba las gracias por su labor.

Cuando saqué la ciudadanía, lo primero que hice antes de que la operadora le diera clic a "send" (enviar), fue leer en pantalla cada rasgo que ella había trancrito. Al ser enviada toda la documentación y corregido el formulario, salí no sin antes darles las gracias y darle un craosan.

No podemos generalizar.

Buenas noches, @charjaim. Sí, la responsabilidad y el compromiso, para muchos, es una lancha que zarpó sin retorno. Cuando nos corresponde resolver situaciones en instituciones, es cuando más notamos esta ausencia y es inevitable preguntarse por qué es tan difícil considerar al otro, tanto personal como profesionalmente. Saludos.

Sí, se normaliza lo anormal y se va perdiendo la entrega, e

Se perdió el amor, la vocación, la entrega en el hacer y eso es lamentable. Gracias, amiga.