Despertar (cuento corto)

in Literatos20 days ago


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A lo mejor crees en lo sobrenatural, a lo mejor no. Con sobrenatural me refiero a todo aquello que como se dice vulgarmente: No se ve. Al menos no todo el mundo lo ve…
Te contaré lo que me sucedió cuando iba de vacaciones a Matanzas. Puedes creerme o no, depende de ti. Como decía, salí de vacaciones en un ómnibus de esos nuevos y azules. Fatídica tarde esa cuando llegando a la estación el ómnibus coge una curva un poco más rápida de lo que la debía coger y… Lo próximo que vi fue cristales por encima de mí, gente gritando, bultos golpeando todo lo que encontraran a su paso. De pronto un velo rojo y nada más. Dicen que todo fue rápido, pero aquello me pareció eterno. Desperté en hospital (aún un poco confuso) en el cuerpo de guardia, al lado de varios de los heridos del accidente. El golpe de la cabeza me dolía muchísimo, así que volví a dormir. Abrí los ojos nuevamente y ya estaba en la sala recuperándome. Mi compañera de cuarto aún estaba dormida, pero no tardaría en despertar a juzgar por sus movimientos. Efectivamente, despertó al cabo del rato aún un poco confundida, miró a todos lados y me encontró con una sonrisa en mis labios.
—¿Dónde estamos? —preguntó desde su letargo.
—En el hospital, creo que en Matanzas.
—Me duele el pecho —me dijo y se tocó las vendas que la cubrían.
—¿Venías también en el ómnibus desde la Habana?
—Sí —me dijo a secas.
—Yo también, tremendo problema. Al menos estamos bien. Soy Diego, por cierto.
— Vanessa —se identificó ya con mejor cara.
En eso entró el médico de guardia junto a una enfermera. Venían apurados y ni siquiera nos hablaron. Miraron las historias clínicas de ambos y cuando iban de salida, les pregunté cuando podíamos irnos. La enfermera se viró, me mira y sigue de largo. Tomé aquello como una buena noticia, si solo hacían eso es que estábamos casi de alta. El resto del día hablamos y nos contamos historias. Le conté sobre el accidente, ella estaba dormida y no sabía que pasó.
Salimos del hospital a la mañana siguiente y me ofreció quedarme en su casa, ya que había ido de vacaciones, lo más lógico es que vacacionara, sobre todo después de la catástrofe sufrida por ambos. Accedí al instante a su ofrecimiento, sobre todo por el hecho que toda mi ropa y dinero en efectivo se perdió en el accidente. Al llegar a su casa me dio el cuarto contiguo al suyo. Llamé a mi casa para contar lo sucedido y que no se preocuparan. No salía nadie, así que dejé un mensaje en la contestadora. Vanessa esperó a que terminara de hablar y salimos al cine por la tarde y de ahí a un pum pum, que era como se les dice a las fiestas en Matanzas. Fuimos a comer a un restaurante cercano a la fiesta donde estábamos. Todos nos miraban con disimulo y comentaban en susurros. Al parecer me habían vuelto a confundir con un extranjero y pensaban que Vanessa estaba “luchando”. Ella también se dio cuenta y coincidió con ellos en que no tenía cara de cubano, no les hicimos caso y disfrutamos de la cena. Esa noche la pasamos de lo mejor, comimos, charlamos, reímos. Al llegar a su casa me dirigía a mi cuarto cuando ella me pidió que durmiera en el suyo con el pretexto de no querer dormir sola. El sol nos descubrió aun haciendo el amor sin haber dormido un solo minuto. Ya habíamos dormido suficiente en el hospital, nos dijimos. Pasé en su casa la mejor semana de mi vida. Conocí Matanzas de cabo a rabo, pero sobre todo, conocí el amor en aquella hermosa ciudad. Llegó el momento de mi regreso a mi casa. Lloramos los dos como niños, pero prometí regresar el fin de semana, iba a pedir la baja de mi trabajo y regresar para quedarme a vivir con ella, ya veríamos que hacer luego. Con un intenso beso nos despedimos, ante la mirada de los vecinos que al parecer nunca habían visto a dos enamorados despedirse.
Llegué a mi casa y llamé a mi mamá enseguida. Sin respuesta. Volvía a dejar mensajes en la contestadora para que me llamara. Al día siguiente fui a verla y me encontré con un papel de mi hermana en la puerta diciendo que estaba en el hospital cuidando a mi mamá. Aquello fue un cubo de agua fría a mi ardiente felicidad. Llamé a Vanessa antes de ir a verlas. Le conté lo que había sucedido con mami y me dijo que saldría al momento hacia la Habana. Le di la dirección de mi casa y como llegar a la misma. Llegó justo cuando iba a salir, me preguntó que le había sucedido a mi mamá y le mostré el recado en la contestadora que había dejado días atrás desde Matanzas, se debía haber preocupado demasiado y a su edad eso es malo. Llegamos casi cuando terminaba el horario de visita. Nos dijo una enfermera que a mi mamá ya le habían dado de alta. Ella había estado ingresada por descompensación, debido al accidente que yo había sufrido.
— La debes encontrar en la sala C del cuarto piso — Nos dijo cuando nos íbamos — aun debe estar toda la familia ahí.
Nos miramos un poco contrariados. Al menos yo había entendido que ya mami estaba bien. Subimos al cuarto piso por la escalera, hallamos sin problemas la sala “c” que resultó ser la sala más grande y llena. Decidimos separarnos y buscar cada uno por una banda diferente. Cuando iba por la cuarta habitación sentí un grito proveniente de la banda de habitaciones de al frente. Corrí a ver a qué se debía temiendo por Vanessa.
¿Nunca han oído que la curiosidad mató al gato? Pues yo en ese momento quería ser el gato. Me paro en el umbral de la puerta, algo me dijo que no entrara. Cuando llego a la habitación encuentro a mi hermana en el suelo echándole fresco a mi mamá, tratando de reanimarla para que no se desmayara. Vanessa estaba acurrucada en un rincón del cuarto. Llorando. Con las manos tapándose el rostro y repitiendo sin parar: no puede ser, no puede ser, no puede ser.
— Ha estado conmigo todos estos días en mi casa, oí el mensaje en la contestadora — dijo Vanessa.
— Precisamente — le respondió mi hermana mientras abanicaba aire en el rostro de mi madre —, todos lo oímos, pero, si estaban juntos ¿ese quién es? — Dijo señalando hacia la cama.
Miré bien al entubado en la cama y lo reconocí al instante. Como olvidarme de ese al que veía todos los días… en el espejo.

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Una historia en la que sembraste mucho suspenso durante toda la trama y luego el desenlace con ese final totalmente inesperado. Me encantan estas historias. Muy buen trabajo.

Gracias por compartir tu historia con nosotros.

Excelente noche.