
La vida no elige, la vida nos da, ya nos tocara a cada uno de nosotros elegir el camino que nos va trazando. Decisiones y elecciones a veces no sabemos si el camino que tomamos fue el correcto. No es nada fácil mirar para atrás y descubrir que teníamos otro camino y no lo escogimos.
Escribimos, pintamos y volvemos a planificar para saber que tan bien lo hicimos. Las elecciones de vida no son nada fácil, repercuten siempre a lo largo y ancho de la vía. Nos da pequeños montículos que debemos subir o esquivar según sea el caso.¿Que si tenemos miedo? Si a veces y logramos llenarnos de valor porque somos guía de otros.
Anoche en la oscuridad por la falta de luz y ante la molestia de no poder hacer nada, me deje llevar cerrando mis ojos mientras leía un camino de esperanza. Todo tiene que derrumbarse para volver a levantarse. Una revelación inesperada y no encausada ante la desesperación de la falta de soluciones.

Es como elegimos vivir lo que nos hace diferentes, lo que pone herramientas a nuestro paso y encontrar la belleza detrás de la obra nos definirá como artista de vida. Y mi mente tontamente solo preguntaba ¿Cuánto falta para encontrar la obra? Llegará cuando llegue, mientras tus sueños están limpiando tu cuerpo y tu espíritu mira a lo lejos.
Elegimos la vida porque no entendemos a la muerte. Pero sin duda debe ser un complemento, un equilibrio para todo lo presente.

Elegimos la vida porque nos mantiene en un presente, rodeados de belleza y a veces de tristezas. Pero el artista dentro de cada uno de nosotros encuentra una obra para esculpir desde adentro. Nada fácil diría yo. Encontrar esa gema interna que todos tenemos.
Tomen la luz ante esta oscuridad reinante, siempre verán el final del túnel más limpio o tan limpio como la casa de la abuela.



