Gracias por tu comentario, sí, es en la niñez y luego la adolescencia donde desfilan diferentes formas de comportamiento, a veces en la crianza se dan las comparaciones o por admiración tiende uno a imitar a adultos, lo cual no siempre es negativo, mientras no se produzca una práctica obsesiva sin dominio de quién se es. En algún momento se suelta, se libera y comienza a emerger con seguridad ese ser individual y único y reforzado en valores.
Saludos y abrazo.