
Los saludo y los abrazo desde la comunidad azul para el autismo en Hive, la cual está en su mes aniversario. Así que, este mes será de celebración y estamos ya festejando juntos desde nuestra iniciativa especial para promover la práctica de actividades al aire libre. ¡Que chévere!
Bien, esta publicación corresponde a una nueva edición de Sabor & Nutrición Azul y desde este espacio también promoveremos el bienestar que produce salir de casa. En esta ocasión, me referiré a las salidas para ir a buscar frutas. Así que, con esta publicación también promuevo la importancia del consumo de una alimentación saludable y las frutas son fuente ilimitada de beneficios.
Seguro, que coincidimos en que no hay forma de rebatir que el consumo de frutas aporta vitaminas y también minerales que son fundamentales. Además, son muchas más las ventajas que hay al comer frutas, como una buena digestión gracias a la fibra, ayuda a tener un buen sistema inmunológico, ayuda a estar enérgicos, incluso ayuda a mantener un peso saludable y por lo tanto también ayuda para la salud cardiovascular. Sin duda, que comer frutas es sinónimo de múltiples beneficios.

Entonces, vamos por frutas
Una salida con nuestros chicos para ir en busca de frutas puede ser una buena rutina. Ya sea que tengamos árboles frutales cerca, a nuestra disposición, o que tengamos que abastecernos de frutas en las tiendas, en cualquiera de los casos podemos influir positivamente para la formación del hábito de comer saludable. Tengamos en cuenta, que podemos entrenar su paladar para que tenga el gusto por las frutas y lo primero que hay que lograr es que les entren por los ojos. Si, es importante que vean los colores, las formas y lo apetitosa que lucen mientras son exhibidas.



Muchos vivimos en ciudades, lejos de la oportunidad de un jardín amplio con árboles, pero siempre podremos conseguir fruterías e incluso vendedores ambulantes que ofrecen frutas por nuestro barrio. Lo que quiero decir, es que desde donde tengamos nuestro lugar de residencia podemos tener la oportunidad de salir a escoger algunas frutas, mientras al mismo tiempo disfrutamos de estar a cielo abierto, gracias a una caminata que sirve de paseo fuera de casa.


Mi experiencia y la de mis hijo
Los que hemos tenido la dicha de crecer en casas con espacio para la siembra de árboles que dan frutos, sabemos lo que es degustar una fruta recién tomada de la mata. ¡Que delicia! Por otro lado, tener la oportunidad de trepar un árbol es lo máximo. Yo estuve en esas piruetas en mi infancia en casa de mis padres y me encantaba la vista del paisaje desde lo más alto de los arboles. También me relajaba sentir la brisa en mi cara, sentir como se movían las ramas, aunque a veces sentía vértigo y debía asirme muy bien para asegurarme de no perder el equilibrio, sin embargo, ese temor no me impedía seguir subiendo a los árboles, cual una mona, mientras comía mango y ciruelas.
Otra cosa que me encantaba era sentir como mis piernas y brazos se ejercitaban, haciéndose más fuertes, permitiéndome más agilidad y confianza para ser más atrevida en mis piruetas desafiando así la gravedad. Claro, que esa experiencia fue muy saludable para mí en su momento y también luego, porque resulta que como a los 11 años empezaron las primeras manifestaciones de un tipo de artritis, que más tarde influyó para dos operaciones en una de mis rodillas lo que me debería obligar a usar bastón hoy en día, pero me he resistido porque he podido mantenerme de pie, con un equilibrio, por lo menos aceptable, hasta ahora.
Hoy doy gracias a Dios por esa experiencia con la naturaleza al aire libre, por las acrobacias en las alturas, por cada mango, ciruela, naranja, mandarina, mamón y tamarindo que me comí directamente de la mata.

La historia de mis hijos fue distinta, porque ellos no tuvieron un jardín amplio como para tener árboles frutales, pero si contaron con cierta experiencia en casa de su abuela, muy poca en realidad. Pero ellos no eran tan temerarios con las alturas como lo fui yo. Eso se debe a la crianza de ellos en una casa que realmente era tipo apartamento. Sin embargo, si corrían al aire libre en casa de los abuelos cuando iban a visitarlos y me gustaba verlos moverse con libertad bajo el cielo.
Tengo registrado en fotos una experiencia de mi hijo menor, trepado en un árbol de guayaba en casa de la abuela. ÉL tenía mucho miedo, porque es demasiado nervioso. Así que fue sorprendente cuando me dijo que lo haría. Claro, yo le empecé a dar asesoría sobre como agarrarse, mientras le daba ánimo y también le decía que si no se sentía seguro de hacerlo lo prudente era que no lo hiciera. Pero él en medio de su miedo, decidió atreverse y subió, incluso pudo comer guayaba directamente del árbol. ¡Éxito!


Para cerrar, termino diciendo, podemos hacer atractivas las experiencias saludables a nuestros muchachos y el reconocimiento es una buena idea para estimular las actividades al aire libre así como el consumo de las frutas. Podemos venderles a los chicos, con estrategias, lo que es sano porque al fin y al cabo es para su bienestar. Aunque ellos no lo entiendan nosotros sí y es nuestra la responsabilidad de cuidarlos integralmente.
Si llegaste hasta aquí, te doy las gracias por tu lectura
Te recuerdo que estás invitado al Concurso para celebrar nuestro 4to. Aniversario 🎉💙🤗 En Mundo Autismo te esperamos a ti y a todos los amigos del TEA.

Un abrazo 💙

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