Let's cut the chains / Cortemos las cadenas (eng-esp)

in Holos&Lotus9 days ago

Greetings, friends of @holos-lotus

Before we begin, let me wish you a happy new year.
As the year begins, I'd like to reflect on something we've all experienced at some point and that, this year, we should avoid.
The British writer Aldous Huxley once declared that "pleasure was going to be the new chain," and he wasn't far from the truth. In fact, an episode of the series Love, Death and Robots was set in a similar world.

But it's not just pleasure that binds us: anything we believe we're dependent on can become our new chain (work, family, etc.).

We must break all those chains. We must learn not to depend on anything to feel good, not to fall into vices. Uncontrolled pleasure becomes vice, and vice becomes suffering.


source

I've learned firsthand that the most dangerous chains aren't the ones you can see. They aren't iron shackles. They are mental habits, the emotional needs we create, and the comforts we cling to.

The most complicated thing is that many of these chains, at first, seem like something good. Discipline in my work is a tool, but when it becomes a compulsion that prevents me from resting or connecting with others, it has transformed into a chain.

The chain is that voice that says: "Without this, you are nothing. Without this routine, this income, this approval, you will fall apart." The first step to breaking a chain is admitting it exists and that, although it once served you, it now limits you.


source

Then there are anchors. An anchor has a useful function: to keep a ship stable in a safe place. But if the ship needs to set sail for new horizons, the anchor becomes an obstacle. In our lives, anchors are those ideas, people, or situations we cling to out of fear of change, disguising that fear as "security" or "loyalty."

It could be a job that no longer challenges you but pays the bills, a relationship that only drains you, or even a fixed idea about who you are and what you can do.

The anchor gives you a false sense of stability, while preventing you from sailing. It keeps you tied to a port that, perhaps, is no longer yours.


source

Cutting doesn't mean destroying without a second thought. It means coldly examining each tie and asking yourself: Does this support me or hold me back? Does it give me freedom or take it away?

The process hurts because it involves letting go of a part of yourself that had become accustomed to that weight. It hurts to let go of the constant validation from others, the addiction to work as a source of identity, the emotional dependence on those who aren't good for us.

It hurts because, for a while, you feel unstable. But that instability is the feeling of regained freedom. It's the necessary emptiness before filling it with something authentically yours.


source

The ultimate goal isn't to live without commitments or responsibilities, but to live without inner ties. It's about ensuring that your decisions stem from conscious choice, not from fear or dependence. When you cut the chains and raise the anchors, you take full command of your own ship. You are no longer a slave to habit, a prisoner of comfort, or a hostage to fear. You become the sole captain.

The journey may be more uncertain, but it is yours. And in that ownership of your course lies the only true freedom. It's not about running away from everything, but about choosing what, and whom, you wish to bind yourself to, from a place of freedom and not necessity.

Begin by identifying a single chain, the most obvious one, and make the firm decision to cut it. The first cut is the hardest, but it's also the one that restores your faith in your own strength.



Saludos, amigos de @holos-lotus

Antes de comenzar, permítanme desearles un feliz año nuevo.
Inicia el año y quisiera reflexionar sobre algo que todos hemos sufrido alguna vez y que, para este nuevo año, deberíamos evitar.
El escritor británico Aldous Huxley declaró una vez que “el placer iba a ser la nueva cadena” y no está lejos de la realidad. De hecho, se hizo un capítulo de la serie de Love, Death and Robots con un mundo semejante.
Pero no es solo el placer lo que nos ata: cualquier cosa de la que creemos dependencia puede ser nuestra nueva cadena (el trabajo, la familia, etc).
Nosotros debemos cortar todas esas cadenas. Debemos aprender a no depender de algo para sentirnos bien, de no caer en vicios. El placer sin control se convierte en vicio y el vicio en sufrimiento.


fuente

He aprendido, en carne propia, que las cadenas más peligrosas no son las que se ven. No son grilletes de hierro. Son los hábitos mentales, las necesidades emocionales que fabricamos y las comodidades a las que nos aferramos.
Lo más complicado es que muchas de estas cadenas, al principio, parecen algo bueno. La disciplina en mi trabajo es una herramienta, pero cuando se convierte en una compulsión que me impide descansar o relacionarme, se ha transformado en una cadena.
La cadena es esa voz que dice: "Sin esto, no eres nada. Sin esta rutina, este ingreso, esta aprobación, te desmoronarás".
El primer paso para cortar una cadena es admitir que existe y que, aunque alguna vez te sirvió, ahora te limita.


fuente

Luego están las anclas. Una ancla tiene una función útil: mantener un barco estable en un lugar seguro. Pero si el barco necesita zarpar hacia nuevos horizontes, el ancla se convierte en un obstáculo. En nuestra vida, las anclas son esas ideas, personas o situaciones a las que nos aferramos por miedo al cambio, disfrazando ese miedo de "seguridad" o "lealtad".
Puede ser un trabajo que ya no te desafía pero que pagas las cuentas, una relación que solo genera desgaste, o incluso una idea fija sobre quién eres y qué puedes hacer.
El ancla te da una falsa sensación de estabilidad, mientras te impide navegar. Te mantiene atado a un puerto que, quizás, ya no es el tuyo.


fuente

Cortar no significa destruir sin miramientos. Significa examinar con frialdad cada atadura y preguntarte: ¿esto me sostiene o me retiene? ¿Me da libertad o me la quita?
El proceso duele, porque implica soltar una parte de ti que se había acostumbrado a ese peso. Duele soltar la validación constante de los demás, la adicción al trabajo como fuente de identidad, la dependencia emocional de quien no nos conviene.
Duele porque, por un tiempo, te sientes inestable. Pero esa inestabilidad es la sensación de la libertad recuperada. Es el vacío necesario antes de llenarlo con algo auténticamente tuyo.


fuente

El objetivo final no es vivir sin compromisos o responsabilidades, sino vivir sin ataduras interiores. Es lograr que tus decisiones nazcan de la elección consciente, no del miedo o de la dependencia.
Cuando cortas las cadenas y levantas las anclas, asumes el mando total de tu propio barco. Ya no eres esclava de hábitos, ni prisionera de comodidades, ni rehén de los miedos. Te conviertes en la única capitana.
El viaje puede ser más incierto, pero es tuyo. Y en esa propiedad de tu rumbo reside la única libertad verdadera. No se trata de huir de todo, sino de elegir con qué, y con quién, deseas atarte, desde la libertad y no desde la necesidad.
Empieza por identificar una sola cadena, la más evidente, y toma la decisión firme de cortarla. El primer corte es el más difícil, pero también el que te devuelve la fe en tu propia fuerza.

Sort:  

¡Felicitaciones!


Has sido votado por @entropia

Estás participando para optar a la mención especial que se efectuará el domingo 4 de enero del 2026 a las 8:00 pm (hora de Venezuela), gracias a la cual el autor del artículo seleccionado recibirá la cantidad de 1 HIVE transferida a su cuenta.

¡También has recibido 1 ENTROKEN! El token del PROYECTO ENTROPÍA impulsado por la plataforma Steem-Engine.


1. Invierte en el PROYECTO ENTROPÍA y recibe ganancias semanalmente. Entra aquí para más información.

2. Contáctanos en Discord: https://discord.gg/hkCjFeb

3. Suscríbete a nuestra COMUNIDAD y apoya al trail de @Entropia y así podrás ganar recompensas de curación de forma automática. Entra aquí para más información sobre nuestro trail.

4. Visita nuestro canal de Youtube.

Atentamente

El equipo de curación del PROYECTO ENTROPÍA