Hay cariños que se heredan entre sombras y portazos. Danilo buscaba un abrazo y recibió el golpe seco que le salvó el alma. El abuelo, en su extraña ternura, prefirió perderse en la noche para que su nieto no se perdiera en el miedo. Una Navidad donde el regalo no fue un objeto, sino el oscuro privilegio de despertar.
Sencillamente, esas preguntas que hace nuestra amiga @issymari2 se responden únicamente con una sola palabra: amor.
Felices fiestas. Un abrazo lleno de bendiciones.