Recuerda:
Cuando era joven, alrededor de mis 12 años, me vi obligado a salir a buscar trabajo para ganar dinero. Cambié horas de mi tiempo, es decir, vida, para hacer lo que un extraño me mandaba a cambio de dinero que mi familia necesitaba. Recién había terminado la primaria y debía empezar el secundario. Fue ahí cuando se me creó una premisa en mi cabeza:
"Se supone que voy a estudiar para conseguir un trabajo, pero yo ya estoy trabajando y me ocupa entre 8 y 10 horas diarias". Fue así como fracasé en mis estudios, por más que lo intenté.
Años más tarde, me enamoré y decidimos formar una familia. Yo, casualmente, podía sostenerme a mí mismo y, conscientemente, quería proveer techo y comida a mi pareja y mis hijos. Luché contra los obstáculos, y entre subidas y bajadas, sentí que lo logré.
Ahora, habiendo caminado más del 75% de mi vida, pienso que puse el esfuerzo, a veces sobre humano, sin estudiar ¿cuánto más fácil, rápido y menos penoso hubiera sido si lo hubiera tenido?
La vida exige estudio, aprender, adquirir conocimientos y habilidades, y tu mayor esfuerzo, dedicación y perseverancia para alcanzar "la felicidad de sentirte realizado".
El gringo viejo