Tras una pérdida de mil millones el año pasado, el conglomerado industrial Thyssenkrupp cerró el ejercicio con más de 500 millones de euros de beneficio. La facturación cayó un seis por ciento a 32.800 millones de euros. El grupo lo atribuyó a una demanda reducida y precios más bajos, especialmente en el comercio de materiales y la división de acero.
El elevado beneficio se debe principalmente a dos desarrollos: el valor de la participación en el fabricante de ascensores TK Elevator ha aumentado, lo que es positivo para el balance. Y Thyssenkrupp ha vendido un fabricante de acero especial en India.
El número de empleados descendió a unos 93.400 (menos cinco por ciento respecto al año anterior).
El ejercicio ha estado marcado nuevamente por desafíos geopolíticos y económicos, dijo el director general Miguel López. Mercados inestables y una demanda de clientes más débil han frenado visiblemente los negocios. "Aun así, hemos podido mantenernos bien gracias a mejoras consistentes en eficiencia y reducciones de costos", añadió López.
Se espera un déficit de 400 a 800 millones para el ejercicio en curso.
Las accionistas y accionistas recibirán, como el año pasado, 15 céntimos de dividendo por acción.
Para el ejercicio actual, el grupo espera una facturación estable, con una variación entre menos dos y más un por ciento respecto al año anterior.