El problema es que los que se fueron, en buena parte consolidaron su economía de formas que aquí no les sería posible.
Ahora que se convenzan de regresar para construir, a conciencia de la delicada condición en la que está la nación, sería como abandonar años de sacrificios y subidas empinadas, para dejarlo todo, regresar e intentar empezar de cero con complejidades más pronunciadas que cuando se fueron. Porque irse para mejorar fue una cosa, pero volver para terminar igual o más inestables que cuando se fueron, es otra.