Algunos piensan que escribir poesía es fácil, mucho más, si es poesía rimada.
Nada más lejos de la realidad.
Escribir, es difícil. Escribir poesía, es bien difícil (si quieres hacer algo que sirva, claro). escribir poesía rimada, es aún más complejo.
Y, de todas, escribir sonetos, es lo más difícil, en mi opinión, claro.
¿Qué les parece?
I
La vida, una sombrilla es al revés
abierta y que nos guarda la llovizna.
La vida es ver cortar fina la brizna
Y cuidarnos del filo y el envés.
Si subes la sombrilla a la cabeza
no podrás ver del cielo el arcoíris,
ni el pequeño universo desde el iris
del más pobre o el que viva en la realeza.
La sombrilla que cura y que nos salva
de la embestida burda y a mansalva,
de lo que poco vale y mucho brilla.
De la maldad reinante y que me abrasa.
Y yo no sé, mi Dios, qué es lo que pasa.
Solo sé: necesito mi sombrilla.
II
Dejo encendidas las velas temprano
en oración sincera y trinitaria,
cumpliendo doy, en rol de ser humano,
mi sombrilla, de estrella solitaria.
Puedo pintar colores a mi antojo,
verde, naranja, negro, carmelita;
pero el blanco, el azul y, oscuro rojo,
con esos tres, mi vela resucita.
Oro por ese vuelo de sombrilla.
La sombra de su vuelo me cobija,
cómplices, en secreta cofradía.
Yo quiero a mi bandera de capilla,
y viajar a la noche en que se erija,
un vuelo de sombrilla en rebeldía.

