La Etiqueta Negra [Also in English]

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Harto de tantas amarguras, decepciones y sustos, Leonardo tomó una decisión drástica: necesitaba apartarse del mundo. No se trataba de un retiro espiritual, no, él lo que quería era un buen paseo, un cambio de aires que sonaba como una idea fantástica.

Inmediatamente, se sumergió en internet buscando opciones. Sin embargo, todo lo que encontraba le parecía extremadamente caro, y su tarjeta de crédito no alcanzaba ni para pagar una sardina.

Conversando con su vecina, la fortuna pareció sonreírle. Leonardo le comentó sus planes y ella mencionó que tenía un amigo taxista que cobraba muy barato. Además, su familia poseía un apartamento vacacional en los majestuosos Andes venezolanos. A Leonardo le pareció una noticia fantástica y, sin pensarlo dos veces, le soltó: ¡De una, vámonos!

La vecina, que desde hacía tiempo ansiaba tener un pase de corriente con Leonardo, no dudó. Le dijo que, por supuesto, se iría con él y que haría inmediatamente los contactos con el taxista y con su familia para confirmar la disponibilidad del apartamento.

Leonardo se ilusionó muchísimo con la escapada, aunque no tanto por la chica. Sí, ella estaba buenísima, pero su mente seguía expropiada por la innombrable, y eso le impedía ver a cualquier otra dama. Pensó que podría pasar unos días de pura diversión con la vecina, manteniendo las cosas en el límite de una simple amistad.

La vecina, en cambio, ya estaba haciendo las maletas con toneladas de lencería más sexy que se hubiese fabricado en el planeta, acompañada de fragancias hipnotizadoras. Su plan era comerse el pedacito de carne de Leonardo en lo que sería su improvisada luna de miel andina.

Llegó el día. El taxista estuvo puntual en la puerta del edificio. La ruta se había planificado con dos paradas: una en la ciudad de Valencia y la otra en Barinas, todo para que el chofer pudiera descansar de un viaje que se estimaba en unas diez horas. Pero la cosa comenzó con el pie izquierdo: en lugar de partir muy temprano en la mañana, decidieron salir a las 3:00 p.m.

El viaje se inició con charlas amenas, música sabrosa... y de repente, una pedrada contra el parabrisas. Gracias al creador, el impacto no fue mayor y el vidrio no se rompió. Quien había lanzado la piedra buscaba obligar al vehículo a detenerse para robarlos, una práctica común en la autopista que conduce a Valencia. El taxista, con buen juicio, tomó la decisión de no detenerse, sino acelerar la marcha.

Cuando pasaron por Maracay, la vecina sacó una sorpresa de su bolso: un frasco de etiqueta negra. Y, bueno, allí comenzaron los traguitos. Al llegar a Valencia, hicieron la primera parada. Allí, Leonardo compró una cava y hielo, porque el escocés puro no era lo suyo. Además, compraron otro frasco por si se acababa el primero.

Ni la vecina ni Leonardo habían viajado antes por tierra a Mérida, por lo que desconocían la ruta. Lo peor era que el taxista tampoco la sabía. Sin embargo, esto era un detalle insignificante para la pareja, quienes estaban ya en modo de risas, relajación y pasarla bien, intoxicados por el whisky. Fue entonces cuando a la vecina se le ocurrió darle unos tragos al chofer.

Todo parecía ir bien, los tres reían, las paradas aumentaron por las inevitables ganas de orinar, y cuando se dieron cuenta, no tenían ni puta idea de dónde estaban y la noche los había arropado. Pero con unos tragos en la cabeza, nada preocupa. Hasta que llegó el terror.

La noche ya estaba muy avanzada y había bastante tráfico en la carretera. Sucedió lo impensable. Mientras ellos seguían en la algarabía, riendo y pasándola bien, de repente, Leonardo vio que el taxi se iba irremediablemente hacia el lado contrario de la vía. En un instante se dio cuenta de que se estrellarían contra un vehículo que venía en sentido opuesto.

Rápidamente, le gritó al taxista, pero este se encontraba en un estado catatónico. A Leonardo no le quedó más remedio que reaccionar: tomó el volante, devolvió el vehículo a su carril y golpeó al taxista para que volviera en sí y así detener el vehículo. Mientras, la vecina se había quedado congelada con la boca abierta.

Leonardo le formó un rolo y tronco de peo al taxista. ¡El muy cabeza de ñema se había dormido! Parecía que los tragos no los asimilaba bien. Leonardo le quitó las llaves y tomó el control. El taxista, apenas se sentó en el puesto de atrás, se puso en off. ¡Qué locura!

Leonardo también había bebido, pero él asimilaba bien el licor. Dejó de beber y se dedicó a poner todos sus sentidos en el volante. Llegaron a su destino: Mérida. Pero la excursión de un día al infierno apenas comenzaba.

Cuando llegaron al edificio donde estaba el apartamento vacacional de la familia de la vecina, bajaron el equipaje. El taxista, sin hacer caso a las peticiones de Leonardo de que descansara unas horas para que se le pasaran los efectos del licor, decidió irse de nuevo a Caracas. Presumieron que estaba apenado y lo dejaron marchar.

Subieron al piso del apartamento y se encontraron con que la llave no funcionaba. Intentaron forzar la puerta, y cuando menos lo pensaron, esta se abrió. Apareció un gigante de dos metros gritando que llamaría a la policía porque estaban intentando invadir su propiedad.

Leonardo y la vecina pusieron cara de ponchados. Pues resulta que el hermano de la vecina había vendido el apartamento y no le había dicho nada a la familia para quedarse con el dinero.

Pero eso... es otra historia.

Y así fue la excursión de un día al infierno. Leonardo, harto, dejó a la vecina y se fue directo al terminal para devolverse a Caracas.

Es que, definitivamente, Leonardo no pega una.

Hasta aquí los cinco minutos. Creo que me excedí. Se acabó la tinta.

Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2021-2025 Germán Andrade G.

El contenido original fue escrito para:
28 November 2025, @mariannewest's Freewrite Writing Prompt Day 2935: day trip to hell por @daily.prompt.

Todas las imágenes fueron editadas usando CANVA.

Es mi responsabilidad compartir con ustedes que, como hispanohablante, he tenido que recurrir al traductor Yandex Translate para poder llevar mi contenido original en español al idioma inglés. También, hago constar que he utilizado la herramienta de revisión gramatical Grammarly.

Caracas, 28 de noviembre de 2025

English

Black Label

Fed up with so much bitterness, disappointments, and scares, Leonardo made a drastic decision: he needed to get away from the world. It was not a spiritual retreat, no, what he wanted was a nice walk, a change of scenery that sounded like a fantastic idea.

Immediately, he immersed himself on the internet looking for options. However, everything he found seemed extremely expensive to him, and his credit card was that he couldn't even afford a sardine.

Talking to his neighbor, Fortune seemed to smile at him. Leonardo told her about his plans, and she mentioned that she had a taxi driver friend who charged very cheaply. In addition, his family owned a vacation apartment in the majestic Venezuelan Andes. Leonardo thought this was fantastic news and, without thinking twice, he blurted out: All at once, let's go!
The neighbor, who had longed to have a stream pass with Leonardo, did not hesitate. He told her that, of course, he would leave with him and that he would immediately make contact with the taxi driver and with his family to confirm the availability of the apartment.

Leonardo was very excited about the getaway, although not so much for the girl. Yes, she was very hot, but her mind was still appropriated by the nameless one, and that prevented her from seeing any other lady. She thought she could spend a few days of pure fun with the neighbor, keeping things on the edge of a simple friendship.

The neighbor, on the other hand, was already packing her bags with tons of the sexiest lingerie that had ever been made on the planet, accompanied by hypnotizing fragrances. She planned to eat Leonardo's little piece of meat on what would be her impromptu Andean honeymoon.

The day has come. The taxi driver was punctual at the door of the building. The route had been planned with two stops: one in the city of Valencia and the other in Barinas, all so that the driver could rest from a trip that was estimated to take about ten hours. But the thing started on the wrong foot: instead of leaving very early in the morning, they decided to leave at 3:00 p.m.

The trip started with pleasant talks, tasty music... and suddenly, a stone slammed into the windshield. Thanks to the creator, the impact was not greater, and the glass did not break. Whoever had thrown the stone was trying to force the vehicle to stop to steal them, a common practice on the motorway leading to Valencia. The taxi driver, with good judgment, made the decision not to stop but to speed up the march.

When they passed through Maracay, the neighbor took a surprise out of her bag: a black label bottle. And, well, that's when the drinks started. When they arrived in Valencia, they made the first stop. There, Leonardo bought a cava and ice, because pure Scotch was not his thing. They also bought another bottle in case the first one ran out.

Neither the neighbor nor Leonardo had traveled by land to Merida before, so they did not know the route. The worst part was that the taxi driver didn't know either. However, this was an insignificant detail for the couple, who were already in a mode of laughter, relaxation, and having a good time, intoxicated by whiskey. That's when the neighbor came up with the idea of giving the driver some drinks.

Everything seemed to be going well: the three of them were laughing, the stops increased because of the inevitable urge to pee, and when they realized, they had no fucking idea where they were, and the night had wrapped around them. But with a few drinks in the head, nothing worries. Until the terror came.

The night was already very late, and there was quite a lot of traffic on the road. The unthinkable happened. While they were still in the hubbub, laughing and having a good time, Leonardo suddenly saw that the taxi was heading irretrievably toward the opposite side of the road. In an instant, he realized that they would crash into a vehicle coming from the opposite direction.

Quickly, he shouted at the taxi driver, but he was in a catatonic state. Leonardo had no choice but to react: he took the steering wheel, returned the vehicle to its lane, and hit the taxi driver to come to his senses and thus stop the car. Meanwhile, the neighbor had remained frozen with her mouth open.

Leonardo made a great reproach to the taxi driver. The very head of ñema had fallen asleep! It seemed that the drinks did not assimilate well. Leonardo took the keys from her and took control. The taxi driver, as soon as he sat down in the back seat, turned off. That's crazy!

Leonardo had also been drinking, but he assimilated liquor well. He stopped drinking and devoted himself to putting all his senses at the wheel. They arrived at their destination: Merida. But the day trip to hell was just beginning.

When they arrived at the building where the neighbor's family's vacation apartment was located, they took the luggage down. The taxi driver, ignoring Leonardo's requests to rest for a few hours so that the effects of the liquor would wear off, decided to leave again for Caracas. They assumed he was sorry and let him go.

They went up to the apartment floor and found that the key did not work. They tried to force the door, and when they least thought about it, it opened. A two-meter giant appeared, screaming that he would call the police because they were trying to invade his property.

Leonardo and the neighbor made a face like a strikeout. Well, it turns out that the neighbor's brother had sold the apartment and hadn't said anything to the family to keep the money.

But that... that's another story.

And so was a day trip to hell. Leonardo, fed up, left the neighbor's and went straight to the terminal to return to Caracas.

It's just that, definitely, Leonardo doesn't hit one.

So much for the five minutes. I think I overdid it. The ink is out.

All rights reserved. © Copyright 2021-2025 Germán Andrade G.

The original content was written for:
28 November 2025, @mariannewest's Freewrite Writing Prompt Day 2935: day trip to hell by @daily.prompt.

All images were edited using CANVA.

Caracas, November 28, 2025

It is my responsibility to share with you that, as a Spanish speaker, I have had to resort to the translator Yandex Translate to translate my original Spanish content into English. I also state that I have used the grammar-checking tool Grammarly.

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