Tu trabajo deja de ser un trabajo en sí en el momento en que regalas tu luz al mundo. Ese modo de disfrutar con total privilegio la sonrisa que extraes a cada niño en el mundo, es un placer, un lujo que pocos alcanzan.
Sí, tu trabajo es el mejor del mundo, porque el mundo existe a través de la palabra que ofreces y llega al corazón de los niños para apropiarse de ellos, y te sonríen y he ahí el mayor premio.
¡Gracias por ello!
You are viewing a single comment's thread from: