Son hábitos poderosos, cada uno de ellos le da al pensamiento libertad de volar, se renueva con la atención a las plantas también.
Me encanta el crochet pero no lo tengo como hábito sino por impulso, de repente se me mete el deseo de hacer algo y busco los hilos y me vuelvo una araña hasta que termino y pasa la fiebre, antes me quedaban proyectos sin terminar, pero el hilo está muy caro para desperdiciarlo, ahora me empeño y termino.
Es inspirador tu post. Saludos y abrazos.