Es cierto que la imagen de normalidad que intenta proyectar el gobierno interino puede resultar tranquilizadora para algunos, pero no se puede ignorar la realidad que enfrentan los ciudadanos día a día.
Las restricciones y problemas estructurales que mencionas siguen siendo un obstáculo para hablar de una verdadera estabilidad.
Aunque el regreso a clases es un paso positivo, no puede ocultar las profundas dificultades que persisten en el país.
La pregunta sobre si esto es una señal genuina de normalidad o una estrategia para calmar las tensiones es válida y refleja la desconfianza que muchos sienten frente a las acciones del gobierno.
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