Cuidar un pajarito así hace que uno desarrolle mucha ternura. Suelen encariñarse mucho y son leales hasta la muerte. Recuerdo una vez que tuve uno y no se alejaba de mi por nada. Le gustaba que lo acariciara y en ocasiones se quedaba dormido mientras le pasaba la mano por el lomito. 🤭
El problema fue que cuando apareció otro periquito silvestre en el árbol de la casa donde yo lo tenía para que pasara el rato, se le despertaron ciertos instintos, y como tal parece que el visitante era del sexo opuesto, mi periquito agarró vuelo y me abandonó yéndose con el otro.
No volvió. 😓