Cada persona que llega, cada silencio, cada cambio inesperado, cada situación que vives, todo tiene un propósito que, aunque no lo entiendas ahora, un día tendrá sentido.
La vida no se equivoca, solo acomoda lo que debe estar y aleja lo que ya cumplió su tiempo.
No hay errores, hay caminos.
No hay pérdidas, hay lecciones.
Confía en lo invisible, porque lo que hoy no comprendes, mañana puede ser la razón divina por la que agradezcas.
De ahora en adelante, agradece incluso lo que aún no entiendes, abraza cada pequeño momento y recuerda que nada es casualidad.
