Torturar a un hombre sin luego matarle era como desnudar por la fuerza a una muchacha sin luego violarla. Cuanto más pensaba en ello, más acuciante se hacía su necesidad de una mujer.
Los Pilares de la tierra, Ken Follet
A nadie le gusta oír a una mujer gritar, ni llorar, eso es seguro. Tampoco es que a ellas les guste. Por eso es que mi misión en esta vida es enseñarles el arte del placer… siempre que pueda. No es que me crea el mejor de los amantes, ni que haya escrito el kamasutra; pero realmente soy bueno en esto. Soy un artista y ellas: son mi obra de arte. Cuando las amo, a veces me parece salir de mi cuerpo, vernos tener sexo desde arriba en el techo, o desde el otro lado de la ventana. Como mismo la había visto antes con su novio. Sí, con él, quien de tantas veces intentó complacerla y nunca lo logró. Me dio lástima con ella. Así que decidí ayudarla como mismo había ayudado a tantas otras. Solo que con ellos iba a ser diferente.
Esperé hasta navidad. Fecha que me encanta, y los atrapé.
—Dime, ¿a qué mujer no le gusta que la acaricien? Mira atentamente, tienes que pasarle la mano así, agarrarle el pelo, suave. Tranquilo, relájate, respira profundo. Atiéndeme. Las caricias acompáñalas con besos, no te los doy yo porque no me puedo quitar esta máscara, ¿Lo comprendes? Puedes besarla por donde mismo la has acariciado antes, el cuello, los hombros, la espalda, los pechos, en fin. Algo importante: a ninguna mujer le es placentero que la penetres seca. Y no me vayas a decir que nunca lo has hecho, y mucho menos que lo sabes, porque eso dirá que no te importó mientras se lo hacías. De todas las veces que los observé, nunca entraste cuando ella estuvo lista. Solo pensabas en ti. Y no me hagas pasar por loco, ¡que yo no estoy loco! ¡Ni un poquito así! Sé lo que vi.
»No tengo mucho tiempo, así que usaré lubricante, cosa que pudiste haber hecho también. A ellas les gusta esto. Así, estar ahí. Abajo, dejarme trabajar, relájate que no dolerá. No puedes esperar que siempre estén arriba, déjalas disfrutar. Así, así, ¡asiiiii!
»Luego cambias de posición, ¿ves? Mírala a los ojos. Ahí sentada. Puedes ver su placer en su cara, ¿ves cómo está colorada? No es por el amarre, es puro placer. Mírala, los ojos húmedos, llora de alegría. Sigamos. Comienza suave, pero luego puedes apretar un poco, así, duro por corto tiempo. Luego cambias otra vez. Hazlo con suavidad, aunque he encontrado algunas que les gusta un poco violento. Vamos a ver... Sí. No te molesta.
»Ya has aprendido algunas cosas que no sabías. Esto va a ser un exitazo. ¿Qué quieres…? No, hoy no. No te imaginas cuanto tiempo he esperado allí afuera, al otro lado de la ventana viéndote hacerlo todo mal. Hoy me toca a mí. A ella le gusta. Seguimos. Usa lo que tengas a tu alrededor, todo es válido. Un pañuelo, la sábana, o por ejemplo: la soga misma. Móntala como una yegua. Sexo animal. Puedes apretar un poco, así, asiiiií. Ahh, y no seas irresponsable, siempre usa condón, para eso están. Así como yo. ¿Ves? Todos disfrutamos de esto, no solo tú.
»Debes haber aprendido todo lo que te he enseñado. Ella parece haberlo disfrutado, la puedes ver. Mírala, es un ángel, todas lo son. Algunas no son fanáticas de las amarras, pero todas disfrutan. A ver… échate para el lado. Déjame aflojarle un poco aquí en el cuello. Parece que se le va a hacer un morado.
»¿Sabes? He tenido dos, en años anteriores que han regresado. Sí, no te extrañes. Saben dónde y cuándo encontrarme. Es conocimiento de todos que estas fechas son especiales para mí y es cuando grabo. Ellas salen solas por las noches, yo siempre las vigilo, para estar seguro que me buscan y no a otro. Lo hacen, porque les gusta mi trabajo, y a mí también. ¿Por qué sino lo harían? ¿A quién se le ocurriría en su sano juicio salir sola a la calle, tarde en las noches durante los días festivos? Con la cantidad de sicópatas y locos que hay por ahí, quién sabe lo que les pudiera ocurrir por esos callejones.
»Para que sepan, esto no lo hago por mí, sino por ustedes, disfruten este acto, yo no lo puedo hacer a menudo. No me dejan salir muy seguido del internado; solo en estas fechas nos dan pase. Y aunque no lo creas, lo que más me gusta a todos, es el día siguiente cuando todas hablan de mí en la televisión y mis videos salen por todo el país. Se pasan días comentando al respecto, mientras yo celebro en secreto. No lo hago por la fama. Por cierto, no me gusta nada eso del profanador de las navidades, el Santa violador, el transgresor. Ninguno de esos apodos me pega, tengo mi nombre y me gusta. Mi mamá me lo dio.
»No te pierdas las noticias mañana para que te veas. Ahora me tengo que ir. De verdad que tienen una casa muy linda. Cuando puedas, vístete y despierta a tu novia, que desde que le aflojé la soga allí se quedó dormida. Hace rato que intento despertarla. Parece que tiene un sueño muy profundo.

