No es fácil florecer bajo el asfalto
sin violentar las leyes de urbanismo,
borrarse la raíz del aforismo
dictado por los jueces de cobalto.
No es fácil escuchar bajo la acera
la nana melodiosa de mil pasos
y bajo un edredón de viejos lazos
contar, para dormir, horas de espera.
No es fácil resistirse al nacimiento,
ansiar la libertad, amar al viento,
fugarse por la hendija del remoto
trayecto de ascendencia de las hiedras.
No es fácil siendo hijo de las piedras,
mutar tu dura piel en flor de loto.


